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  • Una semana en bici eléctrica

2014-01-27

Una semana en bici eléctrica

Hace unos días tuve la ocasión de que un amigo me prestase su bicicleta eléctrica, y poder utilizarla cotidianamente. Hasta entonces no había tenido la ocasión de probar en primera persona este medio, y tenía muchos mitos e ideas preconcebidas en mi cabeza. Tras una semana, la sensación es muy positiva.

¿Qué es una bici eléctrica?

Cuando pensamos en bicicleta eléctrica, a muchos se nos viene a la mente una moto. Un vehículo de dos ruedas en el que te subes y se mueve solo. Sin embargo, no es exactamente así.

Una bici eléctrica es en apariencia una bicicleta normal, de ciudad o incluso plegable, que tiene un motor eléctrico y una batería incorporada. Su funcionamiento es muy simple: el motor eléctrico nos ayuda en cada pedalada, de modo que el avance es mucho más rápido y cuesta menos esfuerzo. Esto se nota especialmente en las cuestas. La sensación es como si siempre estuvieses pedaleando por una superficie plana, sin gran esfuerzo.

Sin embargo, no es una bici para vagos, como muchos creen. Por definición, el sistema de asistencia a la pedalada deja de funcionar si no das pedales, por lo que aunque no haces tanto ejercicio como en una bici estándar, al final sí que estás todo el tiempo de recorrido ejercitando las piernas, aunque de forma más suave. También puedes optar por desactivar el motor eléctrico para dar pedaladas al estilo normal, aunque notarás que la bici es algo más pesada que una normal.

La sensación

Mi problema para no ir a trabajar en bici es que vivo en un barrio rodeado de grandes cuestas, de modo que tanto a la ida como a la vuelta tenía que subir alguna muy inclinada para lo que mi forma física me permite hacer sin sudar demasiado o sin quedarme sin aliento (sí, el deporte nunca fue lo mío). Y es que ese es quizás el único inconveniente de la bici: si vives en una zona de pendientes, tiene una curva de adaptación un poco complicada, y eso es lo que soluciona una bicicleta eléctrica.

Pero aparte del hecho de no llegar sudado al trabajo, la principal ventaja de la bicicleta eléctrica es que me proporcionaba mucha confianza. La confianza de ir por la calzada y saber que aunque estuviese cansado, o se acercase una cuesta arriba, mantendría una velocidad mínima constante para poder moverme entre los coches sin problemas. Esto parece un detalle trivial, pero para mí ha sido algo fundamental.

La bicicleta eléctrica no hace ruido, solo un zumbido prácticamente imperceptible. Al principio resulta extraño hacerse a su manejo: la asistencia a la pedalada se activa cuando llevas dados un par de pedales, y se nota como un ligero acelerón. Después, mantiene esta velocidad mientras estés pedaleando, eliminando la asistencia eléctrica segundos después de parar de hacerlo. Por supuesto, el motor eléctrico responde a los frenos de la bicicleta.

Aunque la que yo probé no lo tenía, suelen llevar una pantalla en la que ver el nivel de asistencia que le estamos pidiendo y la batería que le queda. Así es más fácil apurar al máximo y recurrir a la fuerza eléctrica solo cuando vamos a subir una cuesta o estamos cansados, evitando gastar energía por ejemplo en calles planas o cuestas abajo.

La batería de la bicicleta que probé se podía extraer, y como medida de seguridad (tal vez excesiva, ya que va sujeta con una llave) la sacaba antes de dejarla aparcada en la calle y la subía conmigo a la oficina. En el caso de la bici que estuve probando, la batería llena tiene una duración de unos 40 kilómetros, en mi caso más que suficiente (me daría para ir y volver al trabajo dos veces cada día). Solo hay que acostumbrarse a cargarla como quien carga su teléfono móvil, con un cargador que recuerda bastante al de los portátiles antiguos, directamente a la red eléctrica de casa. En caso de ir mal de autonomía, o como medida de precaución, puede ser una buena idea dejar un cargador en el lugar de trabajo.

Acelerador

Algunas bicicletas eléctricas incorporan también un acelerador, que se puede activar girando el puño del manillar o con un botón. Esto permite que la bicicleta avance sola con el motor eléctrico, y aunque no tiene mucho sentido utilizarlo durante todo el camino, sí que es útil para salir el primero en los semáforos o evitar colisiones con algún coche despistado en pocos segundos.

Sin embargo, la normativa europea no permite su uso en vías públicas, ya que una bicicleta que se mueva con su propia propulsión sin pedales se considera motocicleta, y necesita matriculación y permiso de conducir. De modo que lo dicho en el párrafo anterior es simplemente teórico.

Tipos y precios de bicicletas eléctricas

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Contenido de un kit para transformar una bicicleta en eléctrica

Como decía, existen todo tipo de bicicletas eléctricas. La que yo estuve probando era una plegable, y salvo por la batería adosada a una barra, no habría forma de decir que era eléctrica. También se venden como bicicletas de ciudad (estilo holandés), e incluso algunas marcas han lanzado algunas que esconden la batería en el compartimento de la cadena. El precio es, por supuesto, algo superior al de una bicicleta tradicional: desde 900 hasta 6000 euros.

Para quienes ya tienen bici, como es mi caso, es muy interesante la posibilidad de comprar un kit eléctrico. Existen para casi todas las bicicletas, y proporcionan los componentes necesarios para convertirla en eléctrica: batería, controlador, cargador, kit para la rueda… su precio varía mucho dependiendo de las prestaciones y recomiendo para evitar problemas que se instale por un profesional ya que el montaje es bastante complicado y si no tienes mucha idea puedes tardar muchas horas

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En nuestra zona Brompton encontrarás todo tipo de productos relacionados con la prestigiosa marca británica. Empezando por los más de 80 modelos de bicicletas Brompton disponibles en stock. Hay de todo tipo de colores desde las clásicas blancas y negras, hasta las más llamativas en amarillo y naranja, pasando por los últimos diseños en Lagoon Blue y Berry Crush.
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Bicicleta plegable eléctrica

La bicicleta plegable eléctrica está revolucionando el mercado del transporte ecológico por sus numerosas ventajas.
Se trata de un medio de transporte sostenible diseñado para todo tipo de personas, independientemente de su edad o condición física.
Normalmente, la bicicleta había sido vista como un vehículo destinado únicamente a fines recreativos o deportistas.
Aunque algunas personas habían empezado a emplearlo como transporte urbano. Era una minoría que la empleaba en desplazamientos de poca importancia pero nunca antes de un evento o una cita laboral debido al exceso de sudor que provoca el ejercicio en una bicicleta.
La bicicleta eléctrica funciona con un sensor que capta que hay alguien pedaleando y pone en marcha el motor, al dejar de pedalear o frenar, el motor se para.
Con la incorporación del motor eléctrico a la bicicleta y la posibilidad del pedaleo asistido, se ha eliminado la necesidad de realizar ejercicio físico, evitando el sudor tan molesto y antiestético, por lo que la bicicleta eléctrica ha pasado a ser el medio de transporte alternativo preferido.
Además, este nuevo avance, ha conseguido que en un mayor número de personas tengan acceso a la bicicleta, como las personas mayores o con movilidad reducida que antes eran incapaces de recorrer trayectos en bicicleta, ahora lo pueden hacer.
Incluso, los usuarios ya habituados al bicicleta convencional, han encontrado en la eléctrica una aliada ante pendientes pronunciadas que son muy difíciles de recorrer o simplemente como ayuda después de largas rutas turísticas.
Otra de las grandes cualidades de la bicicleta plegable eléctrica es su bajo consumo en combustible, aparte de que es un medio de transporte no contaminante porque no emite CO2, su consumo de electricidad es muy bajo y la elevada autonomía de sus baterías hacen que sea un vehículo idóneo para todo tipo de trayectos. Aunque es aconsejable, en caso de tener previsto recorrer largas distancias, ir equipado con varias baterías de repuesto para cualquier tipo de imprevisto.
La bicicleta eléctrica es mucho más económica que otros vehículos eléctricos como el automóvil que son más caros y con un uso más complicado por la falta de infraestructura para repostar.
Por otra parte, la nueva bicicleta plegable eléctrica tiene la capacidad de plegado, es decir, de desmontarse hasta ocupar el mínimo espacio posible.
Esta acción de plegado se realiza rápidamente en casi todos los modelos, máximo 30 segundos, y de forma sencilla para que el usuario no ponga en riesgo los componentes de la bicicleta.
Esta capacidad consigue que sea perfecta para combinar su uso con el transporte público, sin necesidad de que quite el lugar de un pasajero, así como que se pueda guardar fácilmente en el maletero de un coche para realizar actividades en bicicleta en áreas más alejadas o irnos de vacaciones con ella.
También, posibilita su traslado en el ascensor y su almacenaje en un armario, lo que resulta más cómodo para el usuario de las grandes ciudades.
Sobre la legislación para circular con una bicicleta plegable eléctrica, en España no se necesita de carnet de conducir ni seguro, por lo que es como una bicicleta tradicional, aunque ha de cumplir una serie de requisitos:
- Contar con un motor que no supere los 250W de potencia.
- Velocidad máxima de 25 Km/h.
- No debe pesar más de 40 Kg.
Características Técnicas de nuestras bicicletas eléctricas plegables

Todas estas ventajas son las que han conseguido que la bicicleta plegable eléctrica sea la preferida para su uso urbano.