1. Mejora el humor: una máquina de generar sonrisas

Casi todo el mundo sonríe al montar en bici y eso ya es un motivo de peso. No es lo mismo llegar al trabajo con ese espíritu, que después de soportar un atasco y perder media hora buscando aparcamiento. Está demostrado que al hacer ejercicio producimos la hormona de la felicidad y eso mejora el humor. También está demostrado que el ejercicio reduce el estrés y la ansiedad; y que facilita el sueño.

2. Un ejercicio saludable y moderado: cuidarse es divertido

La asistencia al pedaleo es una ayuda, pero el componente deportivo de la bicicleta no desaparece en una eléctrica. Mejora tu salud cardiovascular, el tono muscular, la fuerza de tus huesos y el sistema inmune. Reduce el estrés y la ansiedad, y también produce beneficios en tu mente. Según un estudio realizado en Dinamarca a 24.623 hombres y 27.890 mujeres, el uso de la bicicleta eléctrica disminuye hasta un 20 por ciento el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

3. Ayuda a construir mejores ciudades

Menos ruido, atascos y contaminación, menos velocidad y atropellos, y gente más feliz: eso es lo que produce el uso de la bici eléctrica. Para muchos ayuntamientos, el empleo de la bicicleta figura en el plan de desarrollo estratégico de la urbe por la mayor calidad de vida que otorga, y por este motivo se están construyendo carriles bici y aparcamientos para bicicletas. Algunas ciudades están más adelantadas que otras pero el proceso está muy avanzado y está en mejora constante.

4. Respeto al Medio Ambiente: sin emisiones locales ni de CO2

Las e-bike son una excelente opción para aquellos que apuestan por una movilidad respetuosa con el medio ambiente y 100% sostenible. Su uso como medio de transporte tiene una consecuencia directa con la calidad del aire local y en la reducción del calentamiento global. El ciclista puede ser una grano de arena en la playa, pero como decía aquel anuncio “tacita a tacita…” Es una de esas pequeñas acciones que puede cambiar el mundo.

5. Sensación de libertad: di adiós a los atascos y al aparcamiento

Las bicicletas eléctricas se pueden subir a la mayoría de los medios de transporte públicos. Es perfecta para recorridos de menos de 10 kilómetros, que se pueden realizar de forma rápida, cómoda y sin atascos. Y después de un día duro de trabajo dar un agradable paseo en bici hasta casa es una buena forma de relajarse

Con una e-Bike irás de puerta a puerta. Desde casa a la oficina donde podrás aparcar en la puerta, incluso hay muchos sitios donde te dejarán meterla. Y no digamos ya cuando sales a hacer alguna gestión: con el coche hay que buscar aparcamiento, soportar el tráfico, etc. Con la bici eléctrica todo es más sencillo. Para recargar la batería tampoco tendrás problemas: vale cualquier enchufe.

6. Economía: solo ir a pie es más barato

Con una bici eléctrica se puede ahorrar mucho dinero, especialmente los que usan de modo habitual el transporte público o el automóvil. Por kilómetro recorrido, es casi 7 veces más barato que el coche y tres veces más que el transporte público. Se estima que su coste puede ser entre 25 y 30 céntimos por cada 100 kilómetros. Y, por supuesto olvida el parking, zona hora, restricciones al tráfico y multas. Además, una revisión anual es más que suficiente para garantizar un correcto mantenimiento y tenerla en perfecto estado. Y su revisión es muchísimo más económica que la de una moto o un coche.

7. Sin miedo a las cuestas: asistencia al pedaleo

Quienes creen que las bicicletas urbanas son para las ciudades planas no pueden estar más equivocados. Las cuestas son un obstáculo que desaparece con las bicicletas eléctricas, pues gracias a su asistencia al pedaleo el esfuerzo para subir desniveles se reduce notablemente.

8. Un vehículo muy seguro: bajísima siniestralidad

En contra de lo que se cree, la bici es muy segura. Según las estadísticas, los ciclistas urbanos corren menos riesgos que los peatones o los motoristas. Su mortalidad por ciudad es prácticamente cero, y sufre solo 0,9 accidentes por cada 100.000 km recorridos frente a los 1,3 del automóvil.

9. Estar a la última: son tendencia

La bici eléctrica es una de esas tecnologías que nos facilitan la vida. Ofrecen tantos beneficios a las ciudades, las personas y el planeta, que se han convertido en tendencia y simbolizan un nuevo modo de vida más sostenible, humano y relajado. Todos los que la han probado se están preguntando: “¿por qué no la habré comprado antes?”

10. Nada de burocracia: comprarla y salir pedaleando

Para conducir una bici eléctrica no es necesario tener carné (si no sobrepasa los 250W de potencia ni una asistencia al pedaleo de 25 km/h, porque cuando supera estas cifras se considera un ciclomotor y la cosa cambia). Tampoco hace falta seguro, impuesto municipal, ni pasar la ITV.